Cory Yeago
Prof. Larochelle
ESP 317
30 Octubre 08
Imágenes objetivas y subjetivas en La Siesta del Martes
Hay muchas estrategias que un autor puede usar para invitarles a sus lectores a sentir las mismas emociones que sienten los personajes del cuento. Algunos autores usan explicaciones directas para decirles a los lectores exactamente lo que está pasando en la obra. Algunos usan imágenes para hacerles a sentir los lectores el ambiente de que el autor está tratando de representar. Por eso, un lector puede sentir esas emociones. Otros autores usan combinaciones de esas estrategias. Eso es lo que hace Gabriel García Márquez en su cuento La Siesta del Martes. García Márquez usa dos métodos de descripción en su cuento para realizar una meta. Él utiliza imágenes objetivas para decirnos lo que pasaba en el cuento. También usa imágenes subjetivas, al mismo tiempo como las imágenes objetivas, con frecuencia. Las imágenes nos dan impresiones de los sentimientos de los personajes. Por los usos de imágenes subjetivos y objetivos, Gabriel García Márquez hace impresiones que podemos sentir, y ese método de escribir le hace a su cuento más efectivo.
En este fragmento de La Siesta del Martes, García Márquez escribe de una mujer que busca el cadáver de su hijo. Su hijo era un ladrón que una viuda había matado cuando él entró en su casa para robarle a la viuda. La madre y su hija vinieron durante la siesta para hablar con el sacerdote y pedirle las llaves del cementerio. La señora que abre la puerta quiere que la madre se vaya a descansar por un rato, pero la mujer está determinada a ver el cadáver pronto. La niña espera por todo el tiempo, una inocente nerviosa, usando su imaginación por siempre y mirando las flores. El autor hace impresiones de la diferencia entre la niña y la madre, y utilizó sus estrategias de hacer impresiones. Por eso, él les dio una experiencia buenísima a sus lectores.
García Márquez utiliza imágenes para dar éntasis a su cuento. Hizo una descripción de una mujer que tenía “cabellos de color hierro.” Él no dijo que la mujer tenía pelo de color gris ni de plata, sino que dijo “hierro,” un metal reconocido por su poder más que por su color. Hierro simboliza algo duro, poderoso, y fuerte. Esta imagen nos da una impresión de una mujer fuerte, y alguien que tiene mucha experiencia. Por esta selección de la palabra hierro, el autor nos explica de manera clara el carácter del personaje, pero lo hace con solamente pocas palabras. Si García Márquez no hubiera expresado como parecían los personajes con palabras que dan impresiones también, él tendría que haber usado descripciones más largas para darnos la misma información sobre cada personaje. Su impresionismo hizo esta obra mucho mejor que habría sido sin imágenes. Su uso de imágenes fue muy práctico.
Otro ejemplo de su buen uso de imágenes, Márquez describió un revólver que “nadie había disparado desde los tiempos del coronel Aureliano Buendía.” En vez de decir solamente que el arma era antigua, García Márquez habló de la historia del arma. Por eso, entendemos que el arma era vieja, y que probablemente tenía óxido. El arma viejo significa que la viuda vivía en paz, sin la molestia de violencia. Ella nunca había tenido que usarlo para defenderse. Entonces, ella temía, pero porque entendemos eso por las imágenes en vez de solamente descripciones, la dibujamos a la viuda en nuestras imaginaciones. La impresión de la mujer es más fuerte. Este método de explicar nos pone a entender la idea que está escrita en el cuento más efectivamente. El método de Márquez fue muy efectivo.
Gabriel Márquez utiliza imágenes objetivas y subjetivas para hacer impresiones también. Él describe detalles sobre las acciones de la mujer, su hija y otros personajes que demuestran las diferencias entre sus personalidades. Los detalles nos dicen lo que ellos sentían en cada momento. García Márquez dijo que una mujer “agregó el arma con dos manos y cerró sus ojos.” Según esta cita, podemos entender que la mujer tenía miedo. Por la imagen que el autor usa para dar énfasis a lo que hizo el personaje. Cuando el sacerdote las indicó a la mujer y la hija a sentarse, la niña se sentó pronto, pero la mujer prefirió estar de pie. Aquí podemos ver que la mujer tiene una personalidad de aserción. La niña era más tolerante de todo. Las acciones nos muestran una buena comprensión de las personalidades de los personajes. Otra vez, la niña cruzó sus pies bajo el escaño (Márquez 3). Por esta acción, es claro que la niña estaba un poco nerviosa. Cuando la mujer le buscó al padre durante la siesta y le dijo a él que ver el cadáver fue una “emergencia,” sentimos la emoción de la mujer también. Entonces, entendemos los sentimientos de la niña y la madre mucho mejor que los habríamos entendido si no hubiéramos visto esas acciones. La estrategia de descripción por imágenes subjetivas fue bien utilizada.
Pero el autor no utilizo solamente buenas descripciones. Las técnicas aparecen en el diálogo de los personajes también. Cuando la mujer dice que el tren se va a las tres y media, el autor dice que eso “fue una réplica breve y segura, pero la voz seguía siendo apacible con muchos matices.” Esta frase sirve como los dos métodos en el mismo tiempo. Primero, la frase ofrece una imagen objetiva. Dice literalmente lo que hace la mujer. Pues, dibujamos en nuestras imaginaciones esta mujer, de pie adentro del edificio y tratando de mantener su compostura. Eso sí es lo que la mujer está haciendo. Lo podemos ver por la imagen objetiva.
También, la misma frase dibuja una imagen más subjetiva. Oímos que la mujer está tratando de aparentar ser alguien que el sacerdote quería ayudar, pero adentro ella tiene mucho estrés en mantener la compostura. Podemos pensar sobre los motivos de ella. Porque su voz es “lleno con matices,” es posible encontrar lo que estaban pensando los otros personajes que oyen los matices. Es probable que ellos supieran lo que ella sentía. ¿Cómo habría cambiado la actitud del sacerdote y la otra mujer el sabido de esos sentimientos de la mujer? Solo el lector puede contestar esta pregunta. También es solamente él que lo puede preguntar. Estos pensamientos que tiene el lector nunca se podrían haber pensado sin la imagen en la frase. La descripción de la voz de la mujer sirve para inspirarnos a leer más adentro de la obra. Leímos entre las líneas y hacemos ideas que contribuyen a la complejidad de la obra. En vez del cerebro del autor ser el solo que está inventando ideas que contribuyen a la obra, él nos invita a los lectores a usar las imaginaciones nuestras y hacer más ideas que nos interesan. Lo que tenemos aquí es otro buen ejemplo del uso de imágenes objetivas y subjetivas en la misma parte de la obra. Los utilizó muy efectivamente.
Gabriel García Márquez ha escrito una obra buenísima. Lo escribió utilizando técnicas de imágenes. Sus imágenes nos invitan a pensar más allá de lo que está escrito en la obra. Imaginamos los pensamientos de los personajes y dibujamos mentalmente las escenas, las caras de la gente. Normalmente el significado de un libro tiene un límite, pero cuando cada frase está abierta a interpretación por imágenes, ese límite desaparece. Ojalá que otros autores utilicen imágenes objetivas y subjetivas tan efectivamente como Márquez lo hizo en La Siesta del Martes.